| Fundación |
Clima |
Altura
s.n.m. |
Ind.
Teléfóno |
| 1.674
|
23
C. |
1.538
m |
94
|
Situada
en el estrecho Valle de Aburrá y rodeada de altas montañas,
la ciudad se extiende de sur a norte, con el río como eje
central. Medellín misma ocupa apenas una porción
del Valle, pero la Zona Metropolitana (de la que hacen parte otros
ocho Municipios) forma una unidad urbana de gran magnitud.
Segunda
ciudad de Colombia y capital de Antioquia, es la cuna de los
"paisas", un conglomerado distinguible por doquier
por su espíritu emprendedor, andariego y ahorrativo. El
antioqueño es muy apegado a sus tradiciones pero, al igual,
innovador y disidente. Se precia de un carácter franco,
algo arisco, de talante igualitarista. No padeció, o muy
poco, la servidumbre feudal de otras comarcas: en el poblamiento
de Antioquia predominaron familias completas, muchas de ellas
provenientes de minorías españolas, como los vascos,
y una vez aquí se vieron en la necesidad de emplear su
propia fuerza laboral para forjarse un porvenir, sin mayor apoyo
indígena (dado que las buenas tierras, las encomiendas
y los aborígenes que no perecieron en la Conquista, ya
estaban repartidos), ni tampoco considerable ayuda de esclavos,
porque éstos fueron relativamente escasos y su liberación
se produjo aquí medio siglo antes que en el resto del país.
La
soledad de los primitivos colonos generó un rápido
crecimiento demográfico, formando una comunidad casi blanca
y en algunas zonas tempranamente mestiza. La necesidad les obligó
a diseminarse por una región montañosa bastante
pobre para usos agrícolas, alternando la minería
con el comercio por los ríos, y abriendo caminos con grandes
recuas de mulas que hicieron toda una leyenda de los "arrieros"
antioqueños. Disciplina de trabajo, oro de las minas (que
alcanzaron el primer lugar de producción mundial en varios
períodos), pragmatismo y un austero modo de vida, favorecieron
una fase acumulativa de capital financiero antioqueño durante
la sucesión de guerras civiles que asoló el resto
de Colombia a lo largo del siglo pasado.
Bajo
el régimen federal se creó en Medellín una
importante escuela de ingenieros, se difundieron formas modernas
de administración y se emprendieron obras de gran aliento
regional, como el Ferrocarril de Antioquia. Por el mismo tiempo
se acrecentaron las empresas de comercio y el cultivo del café,
que impulsaron a los antioqueños a colonizar el centro-occidente
del país, dando empuje a provincias que habían permanecido
casi vacías hasta entonces, como Caldas, Risaralda,
Quindio y parte del Valle y Tolima actuales (los tres primeros
fueron territorio antioqueño hasta comienzos de este siglo).
La colonización antioqueña es seguramente la epopeya
más notable vivida en Colombia desde los tiempos de la
Conquista española, y con un ingrediente de codicia parecido,
en tanto los colonizadores anduvieron también tras el oro
enterrado de los quimbayas.
El
comercio de importación puso a Medellín en contacto
precoz con los mercados mundiales y creó la primera mentalidad
de "apertura". En los años veintes y en adelante
se instalaron fábricas para sustituir importaciones. Hoy
en día Medellín cuenta con la primera planta
textil de Suramérica y la segunda planta industrial
de Colombia en sectores distintos (desde automóviles hasta
dientes artificiales). Controla todavía el grueso de la
producción minera, buena parte de la exportación
de café, banano, flores y otros productos primarios. Dispone
de excelentes servicios públicos y de la generación
de energía más eficiente del país. Y ha logrado
una estructura empresarial cuya base accionaria se extiende a
millares de pequeños y medianos accionistas. Medellín
es, en fin, la despensa de gerentes de Colombia y uno de los centros
de medicina avanzada mejor reputados en el Continente, en particular
en el ámbito de los transplantes.
Imposible
no asociar el nombre de la ciudad con los traficantes de droga
que en la última década le dieron a Medellín
una imagen lindante con el Chicago de los treintas. Ha sido un
proceso de violencia resistido con altos costos por los propios
medellinenses. Contra muchos augurios, la ciudad no ha perdido
nada de su pujanza: usted observará un dinamismo evidente
en los negocios, en los deportes, en la actividad cultural. Nada
anormal ocurre en las calles que no ocurra en cualquier parte.
La hospitalidad y la calidez familiar de los antioqueños
son las mismas de siempre.
Un
clima ideal permite actividades interesantes todo el año.
La gastronomía es ingrediente supremo de la identidad paisa.
El plato típico a base de fríjoles es su marca de
fábrica dentro y fuera de su comarca. Los frijoles con
garra de cerdo, servidos con carne, arroz, patacones, aguacate,
huevo, chorizo, chicharrones y plátano madurito crean esta maravilla
de la cocina antioqueña llamada bandeja paisa. Ahh y por la noche
pilas con dejar de brindar con un aguardientico antioqueño, la
bebida con alcohol típica de las regiones paisas.
Hay
gran afición por la música: existen una Orquesta
Sinfónica y otra Filarmónica, varios conjuntos de
música antigua, estudiantinas, corales, conjuntos de jazz
y de rock, muchísima música tradicional colombiana
-bambucos, pasillos - así como un amplio repertorio latinoamericano,
tangos en primer lugar. (Carlos Gardel, el máximo
exponente del tango argentino, murió en Medellín
en un accidente en el año 37.) Hay buen teatro, galerías
de arte y media docena de Museos.
Pero
el mayor atractivo de la ciudad, sin duda, reside en las compras.
Esta es la capital continental de la moda y del diseño
textil. Las mejores marcas internacionales se producen aquí,
a precios muy atractivos: no dude en aprovisionarse de ropa. Los
antioqueños han rendido toda la vida culto a "saber
vender". Y a fe que saben.
Los
caballos de paso fino son otra especialidad antioqueña.
Y como en muchos lugares colombianos, hay verdadera pasión
por el fútbol y los toros.
Qué
visitar ?
Usted
puede hacer coincidir su visita con eventos de interés,
como la Feria Colombiatex ( Junio) y Colombia Moda ( Septiembre),
que reúnen toda la presentación textil y de modas
para cada temporada; o la feria de la Antioqueñidad, si
es un curioso de lo autóctono (Abril); o, en fin, con otros
eventos que tienen lugar, como los dos anteriores, en el PALACIO
DE LAS EXPOSICIONES.
También
se celebra la Feria de las Flores como la festividad anual de
la ciudad a comienzos de Agosto, que incluye un famoso "Desfile
de los Silleteros" (cultivadores de flores que exhiben
su carga por las calles) el día 7 del mismo mes, coincidiendo
con exhibiciones de caballos de paso y otros festejos. Cada mes,
en días distintos, suelen celebrarse una tangovía,
una fiesta callejera alrededor del tango y música popular,
y un mercado de San Alejo, donde se venden cachivaches, artesanías
y antiguedades, en el Parque de Bolívar.
Presidiendo
ese mismo parque está la Catedral Metropolitana, un imponente
edificio en ladrillo cocido, de interés estilístico
y monumental, cuya construcción se inició hace cien
años. La programación cultural le debe llevar en
algún momento al Museo de Antioquia, donde no debe dejar
de ver la Sala Botero (el pintor antioqueño contemporáneo
de renombre universal) y la pinacoteca; el Museo de Arte Moderno;
el Palacio de la Cultura, antigua sede del gobierno Departamental.
Si busca música seria o teatro averìgue la programación
del moderno Teatro Metropolitano o del Pablo Tobón Uribe.
Dos buenas piezas arquitectónicas coloniales: la ermita
de la Veracruz, al lado del Museo de Antioquia; y La Candelaria,
la antigua catedral, en el Parque de Berrío.
En
horas de descanso acuda al Cerro Nutibara, donde puede apreciar
una réplica de la arquitectura tradicional antioqueña
en un "pueblito paisa" y visitar una colección
de escultura moderna latinoamericana; o vaya al Jardín
Botánico, una buena muestra de especies nativas y orquídeas;
o al Zoológico Santa Fe, si está acompañado
de sus niños.
Compras:
Salvo
por el hecho de que en Medellín muchas actividades se suspenden
a mediodía (es una tradición paisa comer en casa),
las compras son algo entretenido en cualquier tiempo y casi en
cualquier lugar. Usted puede aspirar a comprar de todo con cierta
ventaja respecto a cualquier otra plaza del país, pero
hay precios particularmente favorables en ropa de todo tipo, cueros,
muebles, zapatos y, en general, menaje doméstico.
Hay
una docena de excelentes centros comerciales. Por su ambiente,
trato y buenos precios, conviene destacar al menos: en el centro,
Villanueva, en el antiguo claustro del Seminario; dos situados
en la salida hacia el oriente y hacia el Poblado ( San Diego,
el más tradicional, una especie de parque con construcciones
bajas y distracciones para los niños, y Almacentro, en
una antigua fábrica excelentemente remodelada); otro en
la zona residencial de Bolivariana: Unicentro, el más moderno.
Pero no todo son Centros Comerciales.
El
símbolo de las compras en Medellín son los Almacenes
éxito, con varias sucursales, sumamente eficiente en
el manejo de calidades y precios en artículos de consumo
masivo. Y lo más económico son los "puntos
de Venta" de fábrica, en las zonas industriales. Si,
con todo, usted desea el comercio tradicional recorriendo las
calles, el paseo peatonal de Junín sigue siendo después
de cien años un caminadero delicioso para apreciar lindas
muchachas y tomar café, pasteles o helados. En fin, si
desea muebles y accesorios para la casa, lo mejor será
que visite el Centro Internacional del Mueble en la autopista
sur, a la altura de Itaguí. Y si se trata de lámparas
u objetos de cristal, el lugar es Envigado y sus alrededores.
Alrededores
de interés:
Circuito
de Oriente;
El
turista no podrá sustraerse al paseo de fin de semana que
los medellinenses emprenden al "circuito de oriente"
( El Retiro, Rionegro, La Ceja, Carmen de Viboral, Marinilla y
la zona de embalses de Guatapé, zona entre fría
y templada). Hay buenos hoteles ( "Las Lomas" y Hostería
Llanogrande, al pié del aeropuerto; el Recinto Quirama
entre Rionegro y La Ceja). Abundan los paradores y restaurantes,
más algunas buenas "pensiones" pueblerinas. Toda
la zona está marcada por la arquitectura campesina antioqueña,
incomparable en su sencillez y por la profusión de flores.
Merecen
un vistazo :
en
RIONEGRO (fundada en l.663), la Casa de la Convención,
donde se adoptó la Constitución radical de l.863
para fortalecer el federalismo y contener la ambición caudillista
del General Mosquera; la Catedral (obra de Domingo de Petrés)
y la plaza, con una magnífica escultura de Córdova,
hijo de la región y héroe de Ayacucho, quien fuera
ascendido a General siendo casi adolescente, asesinado durante
el levantamiento que encabezó contra las veleidades monárquicas
de Bolívar en l.829.
en
EL RETIRO, la Represa de La Fe y el Parque circundante;
Fizebad, antigua hacienda lanera con una réplica de arquitectura
tradicional y una casona donde se cultivan innumerables variedades
de orquídeas; y el pueblo mismo, una de las mejores muestras
de arquitectura antioqueña del siglo pasado.
en
EL CARMEN DE VIBORAL, las fábricas de loza y porcelana
decoradas a mano.
en
GUATAPé, la represa, con sus innumerables ensenadas,
abierta a la navegación a vela; el Peñón,
una inmensaroca,
verdadera curiosidad geológica que preside el paisaje desde
un borde del lago; y la Marina, si usted desea practicar algún
deporte náutico. En este y en tres subsiguientes embalses
de la región - donde se concentra la mayor capacidad de
generación hidroeléctrica del país -, es
también posible visitar las cavernas de máquinas,
previa concertación con las Empresas Públicas de
Medellín.
Santa
Fe de Antioquia-Olaya-San Jerónimo:
Por
la "carretera al mar" rumbo a Urabá: se
asciende del Valle de Aburrá hasta el Boquerón y
se baja luego hacia las vegas de los ríos Cauca y Tonusco.
Un par de horas de viaje - que hay que recorrer con alguna pericia
por las curvas cerradas y los precipicios a ambos lados -, conducen
a la región de San Jerónimo, de un verde lujurioso,
con muy buenos hoteles campestres y rica en frutales.
Un
poco más adelante, atravesando el Cauca, se encuentra SANTA
FE DE ANTIOQUIA, fundada en l.541 y verdadera joya colonial.
Pese al ardiente clima merece hacerse un recorrido a pie por el
poblado, cuya gracia principal radica en sus calles empedradas,
recodos y plazas. No deje de visitar el Cabildo y la Catedral,
la Casa Negra, la Ermita, San Ignacio, el Museo y algunas residencias
que suelen franquear el ingreso a los visitantes.
Hay
varios buenos hoteles en las afueras (Hostería Real) y
en el casco mismo de la población ( Mariscal Robledo, en
homenaje al fundador). Por la carretera antigua (sin asfalto)
se puede volver de nuevo al río para conocer una de las
obras de ingeniería más importantes del siglo pasado:
el Puente de Occidente, de bello diseño colgante desde
torretas de ladrillo, estructura en madera y tensores de acero
tejidos en el lugar hace más de cien años ( no había
todavía llegado el tráfico automotor), para el paso
de carretas y ganado. Prestó servicio para vehículos
pesados hasta hace apenas veinte años, cuando fue declarado
Monumento Nacional.
Aeropuerto
Medellín
es la única ciudad colombiana con dos aeropuertos
comerciales en servicio: el "Olaya Herrera",
un aeropuerto regional en la propia ciudad, con rutas de medio
alcance fuera de Antioquia y todas las rutas interiores del Departamento;
y el "José María Córdova"
, que es el Aeropuerto Internacional, para los destinos troncales
y algunos del exterior, situado en el valle de Rionegro, a una
hora de Medellín.
Ahh...
y no olvide por supuesto darse un paseìto en el Metro
de Medellìn el cual es uno de los mayores orgullos
de esta pujante ciudad.
fuente. www.colombialink.com