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Aminoácidos para bajar de peso


¿Por qué subimos de peso? En términos generales la obesidad obedece a dos causas principales: una anormalidad orgánica o por consumo excesivo de calorías en una dieta mal balanceada.

En el primer caso, la solución es un tratamiento médico.

En el segundo es necesario reducir la ingestión de calorías por medio de una dieta para llegar al peso ideal y que la obesidad desaparezca. Sin embargo, esto no es tán fácil de lograr. En muchas ocasiones, a pesar de someterse a dietas rigurosas, ejercicios agotadores y costosos tratamientos con medicinas, la persona que desea bajar de peso no lo logra.

Con el fin de informar más sobre este tema, María Engel, química e investigadora, quien se ha especializado, entre otras cosas, en la reducción de peso, explica:

Es importante que cualquier persona interesada en adelgazar conozca el mecanismo por el que aumenta de peso, pues de ello depende el éxito o el fracaso de una dieta. ¿Qué pasa cuando engordamos? ¿Por qué almacenamos grasa?

En nuestro organismo existe una especie de lucha entre dos hormonas. Una de ellas es la insulina, segregada por el páncreas, que responde ante los excesos de energía que ingerimos en forma de azúcares, harinas, etcétera, en fin, lo que conocemos como carbohidratos, y los guarda en forma de grasa en el cuerpo, es decir, que guarda los excesos de energía provocando que engordemos. Por otro lado existe la hormona de crecimiento muscular producida en la hipófisis, que, entre otras funciones, se encarga de tomar la grasa almacenada por la insulina y se deshace de ella, la metaboliza y la elimina para mantener el equilibrio del cuerpo. Además es la hormona que estimula los músculos para que estén tensos y firmes y mantengan su forma. Una persona se mantiene más o menos en su peso mientras estas dos hormonas están luchando, pero si el equilibrio se rompe empieza a engordar.

Con la edad se va perdiendo la capacidad de liberar la hormona del crecimiento. Después de los veinte años disminuye su producción y a partir de los treinta el problema se agudiza. Por ello, al alcanzar esta edad se empieza a tener problemas de sobrepeso. La dieta de las proteínas o aminoácidos está precisamente encaminada a compensar este desequilibrio.

Para lograr el equilibrio la doctora Engel propone un método en el que, en primer lugar, se recurre a un proceso que sucede de forma natural en el cuerpo. Con él la gente pierde grasa, lo cual contribuye a que la silueta se modele, pues no se trata de bajar kilos de forma indiscriminada. Es muy sencillo: se trata de estimular la liberación de la hormona de crecimiento muscular. Este método está basado en una serie de estudios realizados por nutriólogos japoneses, quienes descubrieron que con la ingestión de cierto tipo de aminoácidos se estimulaba dicha liberación hormonal y con ello aumentaba la eliminación de esos indeseables depósitos de grasa.

¿CÓMO SE PROCESAN ESTOS AMINOÁCIDOS EN EL CUERPO?
El estómago convierte las proteínas que ingerimos en aminoácidos, para que puedan ser aprovechadas y asimiladas por el intestino y el hígado. Tres de estos aminoácidos lisina, arginina y triptófano son los encargados de liberar la hormona del crecimiento. De ellos, el triptófano es el que tiene el máximo efecto. La dosis necesaria para reactivar esta función varía en cada persona. Por ello es conveniente empezar con pequeñas cantidades hasta encontrar la dosis exacta.*

Una ventaja de este tratamiento en comparación con otros es que es totalmente natural, ya que la liberación de la hormona de crecimiento ocurre en el organismo y sólo se la estimula para eliminar más grasa. Además no sólo se trata de perder peso (lo cual se obtiene con muchas otras dietas) sino de eliminarla en lugar de músculo o líquido para lograr una mejor figura.
La hormona de crecimiento también mejora el tono muscular dando firmeza a los músculos, lo que permite lucir un aspecto saludable y no enfermizo, como ocurre con las dietas que dejan a la persona delgada pero a la vez muy demacrada y desproporcionada.

También existe el caso de personas que, aunque no son obesas, su cuerpo está mal formado porque tiene depósitos de grasa distribuidos entodas partes. En estos casos, primero se determina el contenido de grasa de cada persona para poder sustituírsela por músculos, dándole buena forma al cuerpo.

La doctora Engel afirma también que si la persona que toma aminoácidos hace pesas dos horas después de ingerir su dosis los resultados serán sorprendentes, ya que en ese lapso la hormona de crecimiento tiene mayor rendimiento y los músculos responden al ejercicio a una velocidad mucho mayor, casi cuatro veces más. Sin embargo, sólo las pesas proporcionan esta ventaja; los demás ejercicios ayudan, naturalmente, pero no con esos resultados.

LAS CANTIDADES A TOMAR
El aminoácido que se utiliza en este método, el triptófano, por ser un producto que actúa naturalmente, es por completo seguro. La gente puede tomar lo necesario y durante el tiempo requerido, hasta perder toda la grasa que desea. Para no afectar el metabolismo se toman como referencia los kilos perdidos. Si una persona baja de uno a un kilo y medio por semana, está en la dosis correcta.

Respecto de los riesgos, digamos que hasta ahora no se ha sabido de ningún efecto colateral negativo. Al contrario, cada día se descubren nuevas aplicaciones en el campo de la medicina preventiva. Otra gran ventaja es que pueden recurrir a este método prácticamente todas las personas que deseen adelgazar. Además, el triptófano también contribuye a quemar la grasa de las arterias, por lo que está indicado para personas con hipertensión y colesterol y triglicéridos elevados. Por otro lado, la hormona de crecimiento liberada gracias al triptófano estimula el timo (la glándula encargada de crear las defensas de nuestro cuerpo), mejorando así el sistema inmunológico. No es aconsejable que lo tomen personas con diabetes y lupus eritematoso, mientras que los maniacodepresivos deben tomarlo bajo supervisión médica directa.

Al dejar el tratamiento por lo general no se recuperan los kilos y la grasa perdidos. Si una persona desea dejar de tomar los aminoácidos, ya que no hay límite de tiempo, puede hacerlo, pero para evitar que vuelva a acumular grasa poco a poco, es conveniente que disminuya la ingestión de carbohidratos y grasas que pueda consumir sin alterar su nuevo peso.
Es importante que aprendamos a comer como es debido. Esto no significa dejar por completo los antojos y los alimentos sabrosos. Sólo es cuestión de saber medirse y aprender a seleccionarlos.

Otros usos del triptófano
• ayuda a controlar el ansia por carbohidratos y alimentos dulces.
• coadyuva en el tratamiento del alcoholismo y de la bulimia, disminuyendo el comportamiento compulsivo.
• puede ayudar en el tratamiento de la anorexia, ya que mejora el apetito por proteínas.
• a personas que padecen insomnio las hace dormir profunda y naturalmente
• disminuye los dolores por migraña, eliminándolos en algunos casos.
• ayuda a estabilizar el estado de ánimo y combatir la depresión.
• es especialmente efectivo en la depresión asociada con la menopausia.

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