PégateYA

 

 

Cuentos para pensar

El maestro sufi contaba siempre una parábola al finalizar cada clase, pero los alumnos no siempre entendían el sentido de la misma...

- Maestro - lo encaró uno de ellos una tarde - Tú nos cuentas los cuentos pero no nos explicas su significado... - Pido perdón por eso. - se disculpó el maestro - Permíteme que en señal de reparación te convide con un rico durazno - Gracias maestro. - respondió halagado el discípulo - Quisiera, para agasajarte, pelarte tu durazno yo mismo. ¿ Me permites ? - Si. Muchas gracias - dijo el alumno - ¿ Te gustaría que, ya que tengo en mi mano el cuchillo, te lo corte en trozos para que te sea más cómodo ? - Me encantaría,... Pero no quisiera abusar de tu hospitalidad, maestro... - No es un abuso si yo te ofrezco. Solo deseo complacerte... Permíteme también que te lo mastique antes de dártelo - No maestro. ¡No me gustaría que hicieras eso! - se quejó sorprendido el discípulo. El maestro hizo una pausa y dijo: - Si yo les explicara el sentido de cada cuento... sería como darles a comer una fruta masticada.
Hace ya un tiempo, un hombre castigó su pequena niña de 3 años por desperdiciar un rollo de papel de envoltura dorado. El dinero era escaso en esos días por lo que explotó en furia, cuando vió a la niña tratando de envolver una caja para ponerla debajo del árbol de navidad. Más sin embargo
la niña le llevó el regalo a su padre la siguiente mañana y dijo "Esto es para ti, Papito ". El se sintió avergonzado de su reacción de furia, pero, éste volvió a explotar cuando vió que la caja estaba vacía. Le
volvió a gritar diciendo: " Qué no sabes que cuando das un regalo a alguien se supone que debe haber
algo adentro? "La pequeñita volteó hacia arriba con lágrimas en los ojos y dijo: "Oh, Papito, no está vacía, yo soplé besos adentro de la caja, Todos para ti, Papi."
El padre se sintió morir; puso sus brazos alrededor de su niña y le suplicó que lo perdonara.
Se ha dicho que el hombre guardó esa caja dorada cerca de su cama por años y siempre que se sentía derrumbado, él tomaba de la caja un beso imaginario y recordaba el amor que su niña había puesto ahí. En una forma muy sensible, cada uno de nosotros humanos hemos recibido un recipiente dorado, lleno de amor incondicional y besos de nuestros hijos, amigos, familia o de Dios.
Nadie podría tener una propiedad o posesión más hermosa que esta.
Una historia Zen cuenta que un monje estaba trepando por una escarpada montaña. De pronto, ante él, apareció un tigre que rugía y le cerraba el paso. A su espalda, la pendiente se convertía en un abismo inmenso.

Mientras decidía qué iba a hacer, el monje volvió la mirada a la ladera que tenía a su lado. Alli, sus ojos se fijaron en una pequeña planta que había conseguido arraigar en una grieta. Y del único tallo de la planta colgaba una perfecta fresa salvaje, roja y madura, que resplandecía con el rocío. El monje extendió la mano, arrancó la diminuta fruta, la saboreó con la lengua y cerró los ojos extasiado.                                                                             

  SABOREA CADA MOMENTO. Trata de encontrar un toque de felicidad en los acontecimientos cotidianos. Y trata de prestar atención a las fresas salvajes, sin importar la forma en que se presenten.

(del libro "Placeres sencillos", de R.Taylor, S.Seton y D.Greer)

EL REY SE PUSO DE PIE

 

Fue un impulso superior, desconocido, irrefrenable. JorgeII, monarca de Gran Bretaña e Irlanda, al escuchar los primeros acordes, sólo atinó a erguirse y con él, en un movimiento único, todos los presentes hicieron lo mismo.

Desde entonces es tradición en Inglaterra escuchar el Aleluya de Haendel, de pie, una pulgada más cerca de Dios.

Pero muy pocos conocen en que situación de vida se encontraba Jorge Federico Haendel al momento de componer tamaña obra.

Enfermo, , censurado por la estética musical inglesa; con riesgo de ir a la Torre de Londres en prisión por deudor moroso; no quería vivir, sin fuerzas, mal alimentado, destruido por la depresión, asistido por su empobrecido criado, sin horizontes ni alegría alguna…"Basta conmigo…Sin fuerza,,, no quiero vivir sin fuerza", repetía. Estaba acabado. Tenía 56 años.

En su desesperación, Haendel increpó a Dios: por indolente, por distraído, por cruel. Como única respuesta un rayo imprevisto irguió su derrumbada contextura, mientras en su abandonada mesa de trabajo leyó:"¡Confórmate! Y di con fuerza tu palabra".

Haendel inclinó la cabeza, ahora sacudida por una tempestad, sobre las viejas hojas de música. Había desaparecido el cansancio; todo era un goce creador. Durante 14 días con sus 14 noches, no comió, ni durmió, como si hubiese enloquecido, No dejaba de trabajar y cantar. Quería levantar su testimonio de gratitud y júbilo.

Sólo quien ha llegado a la raíz misma del dolor, puede saltar a la alegría con ese vigor. Otro se hubiera dado por vencido. En cambio, un músico destruido, sólo, sin ninguna violencia, fue capaz con su genio, de poner de pie al rey de Inglaterra.
POR LAS DUDAS

Había una vez un adivino y un rey poderoso y despótico al que le molestaba sobremanera la atención que el pueblo le brindaba a sus predicciones.

Cierto día, decidió mandarlo a matar, no sin antes dar una lección al pueblo y al astrólogo.

-Dime, amigo de los astros…Tú que todo lo sabes, ¿podrias decirme que día vas a morir?

El astrólogo miró al pueblo reunido alrededor de la plaza…, miró al vedugo y pidió unos minutos para consultar a los astros, pasados los cuales el rey preguntó:.

-Y bien, ¿qué te han respondido?

-Mi Señor, no me atrevo a decirlo…

-Dilo ya, ¿ o no lo sabes?

-Mi Señor, los astros dicen que moriré exactamente un día antes que su Majestad....

Huelga decir que el ingenioso astrólogo vivió muchos años en palacio y cuidado con gran dedicación "por las dudas".

LA MIRADA DEL AMOR

El rey estaba enamorado de Sabrina: una mujer de baja condición a la que el rey había hecho su última esposa.

Una tarde, mientras el rey estaba de cacería, llegó un mensajero para avisar que la madre de Sabina estaba enferma. Pese a que existía la prohibición de usar el carruaje personal del rey (falta que era pagada con la cabeza), Sabrina subió al carruaje y corrió junto a su madre.

A su regreso, el rey fue informado de la situación.

-¿No es maravillosa?-dijo-Esto es verdaderamente amor filial. No le importó su vida para cuidar a su madre!! Es maravillosa!

Cierto día, mientras Sabrina estaba sentada en el jardín del palacio comiendo fruta, llegó el rey. La princesa lo saludó y luego le dio un mordisco al último durazno que quedaba en la canasta.

-¡Parecen ricos!-dijo el rey.

-Lo son- dijo la princesa y alargando la mano le cedió a su amado el último durazno.

-¡Cuánto me ama!-comentó después el rey-, Renunció a su propio placer, para darme el último durazno de la canasta.¿no es fantástica?

Pasaron algunos años y vaya a saber por qué, el amor y la pasión desaparecieron del corazón del rey.

Sentado con su amigo más confidente, le decía:

-Nunca se portó como una reina…¿acaso no desafió mi investidura usando mi carruaje? Es más, recuerdo que un día me dio a comer una fruta mordida.

CUENTO DE JUAN 

Juan siempre estaba de buen humor y siempre tenía algo positivo que decir.

Cuando alguien le preguntaba como le iba, él respondía: "Si pudiera estar mejor, tendría un gemelo".

Él era un gerente único porque tenía varias meseras que lo habían seguido de restaurante en restaurante.

La razón por la que las meseras seguían a Juan era por su actitud.

Él era un motivador natural: Si un empleado tenía un mal día, Juan estaba ahí para decirle al empleado cómo ver el lado positivo de la situación.

Verlo realmente me causó curiosidad, así que un día fui a buscar a Juan y le pregunté: " No lo entiendo... no es posible ser una persona positiva todo el tiempo... ¿Cómo lo hacés?..." Juan respondió: Cada mañana me despierto y me digo a mí mismo: Juan, tenés dos opciones hoy: Podés elegir estar de buen humor o podés elegir estar de mal humor. Elijo estar de buen humor.

Cada vez que sucede algo malo, puedo elegir entre ser una víctima o aprender de ello. Elijo aprender de ello.

Cada vez que alguien viene a mí para quejarse, puedo aceptar su queja o puedo señalarle el lado positivo de la vida. Elijo el lado positivo de la vida.

"Si... claro... pero no es tan fácil" (protesté). "Si lo es", dijo Juan. "Todo en la vida es acerca de elecciones". Cuando sacás todo lo demás, cada situación es una elección.

Vos elegís como reaccionar a cada situación. Vos elegís cómo la gente afectará tu estado de ánimo. Vos elegís estar de buen humor o mal humor.

En resumen: " VOS ELEGÍS CÓMO VIVIR LA VIDA".

Reflexioné acerca de lo que Juan me dijo. Poco tiempo después, dejé la industria de restaurantes para iniciar mi propio negocio. Perdimos contacto, pero con frecuencia pensaba en Juan cuando tenía que hacer una elección en la vida en vez de reaccionar a ella.

Varios años más tarde, me enteré que Juan hizo algo que nunca debe hacerse en un negocio de restaurante. Dejó la puerta de atrás abierta una mañana y fue asaltado por tres ladrones armados. Mientras trataba de abrir la caja fuerte, su mano temblando por el nerviosismo, resbaló de la combinación. Los asaltantes sintieron pánico y le dispararon. Con mucha suerte, Juan fue encontrado relativamente pronto y llevado de emergencia a una clínica.

Después de 18 hs. de cirugía y semanas de terapia intensiva, Juan fue dado de alta aún con fragmentos de bala en su cuerpo.

Me encontré con Juan seis meses después del accidente y cuando le pregunté cómo estaba, me respondió: "Si pudiera estar mejor, tendría un gemelo". Le pregunté qué pasó por su mente en el momento del asalto. Contestó: "Lo primero que vino a mi mente fue que debí haber cerrado con llave la puerta de atrás. Cuando estaba tirado en el piso recordé que tenía dos opciones: Podía elegir vivir o podía elegir morir. "Elegí vivir". "¿No sentiste miedo?", le pregunté. Juan continuó: "Los médicos fueron geniales. No dejaban de decirme que iba a estar bien. Pero cuando me llevaron al quirófano y vi las expresiones de las caras de médicos y enfermeras, realmente me asusté... podía leer en sus ojos: Es hombre muerto. Supe entonces que debía entrar en acción...".

"¿Qué hiciste?", le pregunté. "Bueno... uno de los médicos me preguntó si era alérgico a algo y respirando profundo grité SÍ, a las balas...

Mientras reían les dije: “Estoy eligiendo vivir... operame como si estuviera vivo, no muerto".

Juan vivió por la maestría de los médicos pero sobre todo por su asombrosa actitud. Aprendí que cada día tenemos la elección de vivir plenamente.

La actitud, al final lo es todo.

FELICIDAD

En cierta ocasión se reunieron todos los dioses y decidieron crear al hombre y la mujer; planearon hacerlo a su imagen y semejanza, entonces uno de ellos dijo: “Esperen, si los vamos a hacer a nuestra imagen y semejanza, van a tener un cuerpo igual al nuestro, fuerza e inteligencia igual a la nuestra, debemos pensar en algo que los diferencie de nosotros, de no ser así, estaremos creando nuevos dioses… Debemos quitarles algo, pero, ¿Que les quitamos?
Después de mucho pensar uno de ellos dijo: “¡Ya sé! Vamos a quitarles la felicidad, pero el problema va a ser donde esconderla para que no la encuentren jamás…”
Propuso el primero:
”Vamos a esconderla en la cima del monte mas alto del mundo”
Inmediatamente dijo otro: “No, recuerda que les dimos fuerza, alguna vez alguien puede subir y encontrarla, y si la encuentra uno, ya todos sabrán donde está”.
Luego propuso otro:
Entonces vamos a esconderla en el fondo del mar

Otro contestó rápidamente: “No, recuerda que les dimos inteligencia, alguna vez alguien va construir una esquina por la que pueda entrar y bajar y entonces la encontrarán”.
Uno mas dijo:
Escondámosla en un planeta lejano a la Tierra”.
Y le dijeron: “No, recuerda que les dimos inteligencia, y un día alguien va construir una nave en la que pueda viajar a otros planetas y la va a descubrir, y entonces todos tendrán felicidad y serán iguales a nosotros”.
El ultimo de ellos, era un Dios que había permanecido en silencio escuchando atentamente cada una de las propuestas de los demás dioses. Analizó en silencio cada una de ellas y entonces rompió el silencio y dijo:

Creo saber a donde poner la felicidad para que realmente nunca la encuentren

Todos los demás dioses se asombraron y preguntaron al unísono: “¿En dónde?”
La esconderemos dentro de ellos mismos, estarán tan ocupados buscándola fuera, que nunca la encontrarán”, afirmó con contundencia.
Todos estuvieron de acuerdo, y desde entonces ha sido así, el hombre se pasa la vida buscando la felicidad sin saber que la trae consigo...

LA VAQUITA

Un maestro de la sabiduría paseaba por un bosque con su fiel discípulo, cuando vio a lo lejos un sitio de apariencia pobre, y decidió hacer una breve visita al lugar. Durante la caminata le comento al aprendiz sobre la importancia de las visitas, también de conocer personas y las oportunidades de aprendizaje que tenemos de estas experiencias.

 Llegando al lugar constató la pobreza del sitio, los habitantes, una pareja y tres hijos, la casa de madera, vestidos con ropas sucias y rasgadas, sin calzado. Entonces se aproximo al señor, aparentemente el padre de familia y le pregunto: "En este lugar no existen posibilidades de trabajo ni puntos de comercio tampoco, ¿como hacen usted y su familia para sobrevivir aquí?"

 El señor calmadamente respondió: "amigo mío, nosotros tenemos una vaquita que nos da varios litros de leche todos los días. Una parte del producto la vendemos o lo cambiamos por otros géneros alimenticios en la ciudad vecina y con la otra parte producimos queso, cuajada, etc., para nuestro consumo y así es como vamos sobreviviendo."

 El sabio agradeció la información, contempló el lugar por un momento, luego se despidió y se fue. En el medio del camino, volteó hacia su fiel discípulo y le ordenó: "busque la vaquita, llévela al precipicio de allí enfrente y empújela al barranco."

 El joven espantado vio al maestro y le cuestiono sobre el hecho de que la vaquita era el medio de subsistencia de aquella familia. Mas como percibió el silencio absoluto del maestro, fue a cumplir la orden. Así que empujo la vaquita por el precipicio y la vio morir. Aquella escena quedó grabada en la memoria de aquel joven durante algunos años.

 Un bello día el joven agobiado por la culpa resolvió abandonar todo lo que había aprendido y regresar a aquel lugar y contarle todo a la familia, pedir perdón y ayudarlos. Así lo hizo, y a medida que se aproximaba al lugar veía todo muy bonito, con árboles floridos, todo habitado, con carro en el garaje de tremenda casa y algunos niños jugando en el jardín.

 El joven se sintió triste y desesperado imaginando que aquella humilde familia tuviese que vender el terreno para sobrevivir, aceleró el paso y llegando allá, fue recibido por un señor muy simpático. El joven preguntó por la familia que vivía allí hacía unos cuatro años, el señor respondió que seguían viviendo allí.

 Espantado el joven entró corriendo a la casa y confirmó que era la misma familia que visitó hacía algunos años con el maestro. Elogió el lugar y le preguntó al señor (el dueño de la vaquita): "¿Cómo hizo para mejorar este lugar y cambiar de vida?"

 El señor entusiasmado le respondió: "nosotros teníamos una vaquita que cayó por el precipicio y murió, de ahí en adelante nos vimos en la necesidad de hacer otras cosas y desarrollar otras habilidades que no sabíamos que teníamos, así alcanzamos el éxito que sus ojos vislumbran ahora."

 Todos nosotros tenemos una vaquita que nos proporciona alguna cosa básica para nuestra supervivencia la cual es una convivencia con la rutina, NOS HACE DEPENDIENTES, Y EL MUNDO SE REDUCE A LO QUE LA VAQUITA NOS BRINDA.

GENTE DE CAMPO…

 Una vez, un padre de una familia acaudalada lleva a su hijo a un viaje por el campo con el firme propósito de que su hijo viera cuan pobres eran las gentes del campo.

Estuvieron por espacio de un día y una noche completa en una granja de una familia campesina muy humilde.

Al concluir el viaje y de regreso a casa el  padre le pregunta a su hijo: -“¿Qué te pareció el viaje?”

- “Muy bonito Papi”, respondió

- “¿Viste que tan pobre puede ser la gente?”

- “Sí, Papi”.

- “¿Y que aprendiste, hijo?

- “Vi que nosotros tenemos un perro en casa, ellos tienen cuatro.

 Nosotros tenemos una piscina que llega de una  pared a la mitad del jardín, ellos tienen un riachuelo que no tiene  fin.

Nosotros tenemos unas lámparas importadas en el patio, ellos  tienen las estrellas.

El patio llega hasta la pared de la casa del  vecino, ellos tienen todo el horizonte de patio.

Ellos tienen tiempo para conversar y estar en familia; vos y mamá tienen que trabajar todo el  tiempo y casi nunca los veo”.

Al terminar el relato, el padre quedo mudo... y su hijo agregó.

- “¡Gracias Papi, por enseñarme lo rico que podemos llegar a ser!”

LA VENTANA

Había una vez dos hombres, los dos con enfermedades graves, en la misma habitación de un gran hospital.

 Pese a ser una habitación minúscula, tenia una ventana que miraba al mundo. A uno de los hombres, como parte de su tratamiento, se le permitía sentarse en la cama durante una hora por la tarde (algo relacionado con la extracción de liquido de sus pulmones. Su cama estaba junto a la ventana. Pero el otro hombre debía pasar todo el tiempo acostado boca arriba. 

Todas las tardes, cuando el hombre que estaba al lado de la ventana se instalaba para su hora, pasaba el tiempo describiendo lo que veía afuera. Al parecer, la ventana daba a un parque en el que había un lago. En él había patos y cisnes y los chicos se acercaban para arrojarles pan y hacer navegar sus barquitos. Los enamorados caminaban tomados de la mano junto a los árboles y había flores y canteros de césped y juegos. Y al fondo, detrás de la hilera de árboles, se veía un espléndido panorama de la ciudad, recortada contra el cielo.

 El hombre acostado escuchaba las descripciones que le hacia el otro, disfrutando cada minuto. Oía que un chico, casi se había caído al lago y lo lindas que estaban las chicas con sus vestidos de verano. 

Las descripciones de su amigo, en definitiva, le hacían sentir que prácticamente podía ver lo que pasaba afuera.

 Una tarde muy agradable, se le ocurrió: ¿Por qué el hombre de la ventana debía tener todo el placer de ver qué pasaba?¿ Por qué no iba a tener él una oportunidad? Se sintió avergonzado, pero cuanto más trataba de no pensar así, más quería el cambio.

 ¡Haría cualquier cosa! Una noche, mientras miraba el techo, el otro hombre se despertó de repente con tos y ahogos, y trato desesperadamente de alcanzar el botón para llamar a la enfermera. Pero él lo observo sin moverse, incluso cuando el sonido de la respiración se detuvo.

 A la mañana, la enfermera encontró muerto a su compañero y, en silencio se llevaron su cadáver.

Cuando lo consideró oportuno, pregunto si no podían cambiarlo a la cama que estaba al lado de la ventana. Lo trasladaron, lo instalaron y lo pusieron cómodo. En cuanto se fueron, con dificultad se incorporo y se asomo a la ventana.

 ENFRENTE HABIA UNA PARED BLANCA...

 Muchas veces hacemos daño a gente sin motivo, cuando lo único que trata es de animarnos y de que veamos la vida de la mejor manera.

FABULA

EL AMOR Y LA LOCURA

 

Cuentan que una vez se reunieron en un lugar de la tierra todos los sentimientos y cualidades de los hombres.

Cuando EL ABURRIMIENTO había bostezado por tercera vez, LA LOCURA, tan inquieta como siempre, les propuso: Vamos a jugar a la escondida.

LA INTRIGA levantó la ceja, dudosa, y LA CURIOSIDAD, sin poder contenerse preguntó: ¿a la escondida? ¿y cómo es eso? Es un juego. Explicó LA LOCURA, en que yo me tapo la cara y comienzo a contar desde uno hasta un millón mientras ustedes se esconden y cuando yo haya terminado de contar al primero de ustedes que encuentre ocupará mi lugar para continuar el juego.

EL ENTUSIASMO bailó secundado por la EUFORIA. LA ALEGRÍA dio tantos saltos que terminó por convencer a LA DUDA e incluso a LA APATÍA, a la que nunca le interesaba nada. Pero no todos quisieron participar, LA VERDAD prefirió no esconderse, ¿para qué?, si al final siempre la hallaban, y LA SOBERBIA opinó que era un juego muy tonto (en el fondo lo que le molestaba era que la idea no hubiese sido de ella) y LA COBARDÍA prefirió no arriesgarse...

Uno, dos, tres... Comenzó a contar LA LOCURA.

La primera en esconderse fue LA PEREZA, que como siempre se dejó caer tras la primera piedra del camino, LA FE subió al cielo y LA ENVIDIA se escondió tras la sombre del TRIUNFO, que con su propio esfuerzo había logrado subir a la copa del árbol más alto.

LA GENEROSIDAD casi no alcanzaba a esconderse, cada sitio que hallaba le parecía maravilloso para alguno de sus amigos: que si un lago cristalino ideal para LA BELLEZA, que si la hendija de un árbol perfecto para LA TIMIDEZ, que si el vuelo de la mariposa, lo mejor para LA VOLUPTUOSIDAD, que si una ráfaga de viento, magnífico para LA LIBERTAD. Finalmente terminó por ocultarse en un rayito de sol.

EL EGOÍSMO en cambió encontró un sitio muy bueno desde el principio, ventilado, cómodo... pero sólo para él. LA MENTIRA se escondió en el fondo de los océanos (mentira, en realidad se escondió detrás del arco iris) y LA PASIÓN y EL DESEO en el centro de los volcanes.

EL OLVIDO... se me olvidó donde se escondió... pero eso no es lo importante.

Cuando LA LOCURA contaba 999.999, EL AMOR aún no había encontrado sitio para esconderse, pues todo se encontraba ocupado... hasta que divisó un rosal y enternecido decidió esconderse entre sus flores.

“Un millón” Contó LA LOCURA y comenzó a buscar.

La primera en aparecer fue LA PEREZA sólo a tres pasos de una piedra.

Después se escuchó LA FE discutiendo con Dios en el cielo sobre Zoología y a LA PASIÓN y EL DESEO se los sintió en el vibrar desde los volcanes.

En un descuido encontró a LA ENVIDIA y, claro, pudo deducir donde estaba EL TRIUNFO.

EL EGOÍSMO no tuvo ni que buscarlo, él solito salió disparado de su escondite, que había resultado ser un nido de avispas.

De tanto caminar sintió sed y al acercarse al lago descubrió a LA BELLEZA, y con LA DUDA resultó más fácil todavía, pues la encontró sentada sobre una cerca sin decidir aún de que lado esconderse.

Así fue encontrando a todos.

EL TALENTO entre la hierba fresca, a LA ANGUSTIA en una oscura cueva, a LA MENTIRA detrás del arco iris... (mentira, si ella estaba en el fondo del océano) y hasta EL OLVIDO... que ya se le había olvidado que estaba jugando a la escondida. Pero sólo EL AMOR no aparecía por ningún sitio.

LA LOCURA buscó detrás de cada árbol, bajo cada riachuelo del planeta, en la cima de las montañas y cuando estaba por darse por vencido divisó un rosal y las rosas... Tomó una horquilla y comenzó a mover las ramas, cuando de pronto un doloroso grito se escuchó. Las espinas habían herido en los ojos AL AMOR.

LA LOCURA no sabía que hacer para disculparse, lloró, rogó, imploró, pidió perdón. Sin saber como disculparse, prometió ser su lazarillo.

Fue entonces, cuando por primera vez se jugó a la escondida en la tierra, y desde esos tiempos:

EL AMOR ES CIEGO Y LA LOCURA SIEMPRE LO ACOMPAÑA.  

SABIDURÍA

Un maestro de la sabiduría paseaba por un bosque con su fiel discípulo, cuando vio a lo lejos un sitio de apariencia pobre, y decidió hacer una breve visita al lugar. Durante la caminata le comento al aprendiz sobre la importancia de las visitas, también de conocer personas y las oportunidades de aprendizaje que tenemos de estas experiencias.
Llegando al lugar constató la pobreza del sitio, los habitantes, una pareja y tres hijos, la casa de madera, vestidos con ropas sucias y rasgadas, sin calzado. Entonces se aproximo al señor, aparentemente el padre de familia y le pregunto:
"En este lugar no existen posibilidades de trabajo ni puntos de comercio tampoco, ¿cómo hacen usted y su familia para sobrevivir aquí?"
El señor calmadamente respondió:
"Amigo mío, nosotros tenemos una vaquita que nos da varios litros de leche todos los días. Una parte del producto la vendemos o lo cambiamos por otros géneros alimenticios en la ciudad vecina y con la otra parte producimos queso, cuajada, etc., para nuestro consumo y así es como vamos sobreviviendo."
El sabio agradeció la información, contempló el lugar por un momento, luego se despidió y se fue.
En el medio del camino, volteó hacia su fiel discípulo y le ordenó:
"busque la vaquita, llévela al precipicio de allí en frente y empújela al barranco."
El joven espantado vio al maestro y le cuestiono sobre el hecho de que la vaquita era el medio de subsistencia de aquella familia. Mas como percibió el silencio absoluto del maestro, fue a cumplir la orden. Así que empujo la vaquita por el precipicio y la vio morir. Aquella escena quedó grabada en la memoria de aquel joven durante algunos años.
Un bello día el joven agobiado por la culpa resolvió abandonar todo lo que había aprendido y regresar a aquel lugar y contarle todo a la familia, pedir perdón y ayudarlos. Así lo hizo, y a medida que se aproximaba al lugar veía todo muy bonito, con árboles floridos, todo habitado, con carro en el garaje de tremenda casa y algunos niños jugando en el jardín.

El joven se sintió triste y desesperado imaginando que aquella humilde familia tuviese que vender el terreno para sobrevivir, acelero el paso y llegando allá, fue recibido por un señor muy simpático. El joven preguntó por la familia que vivía allí hacía unos cuatro años, el señor respondió que seguían viviendo allí.
Espantado el joven entró corriendo a la casa y confirmo que era la misma familia que visitó hacía algunos años con el maestro. Elogió el lugar y le preguntó al señor (el dueño de la vaquita):
"¿Cómo hizo para mejorar este lugar y cambiar de vida?"
El señor entusiasmado le respondió:
"Nosotros teníamos una vaquita que cayó por el precipicio y murió, de ahí en adelante nos vimos en la necesidad de hacer otras cosas y desarrollar otras habilidades que no sabíamos que teníamos, así
alcanzamos el éxito que sus ojos vislumbran ahora."
Todos nosotros tenemos una vaquita que nos proporciona alguna cosa básica para nuestra supervivencia la cual es una convivencia con la rutina, NOS HACE DEPENDIENTES, Y EL MUNDO SE REDUCE A LO QUE LA VAQUITA NOS BRINDA.
Descubrí cual es tu vaquita y aprovecha la proximidad del final del milenio para empujarla por el precipicio.
Locura: Seguir haciendo lo mismo y esperar resultados diferentes.

La Escalera

 Un carpintero se puso un día a construir una escalera. Pasó un vecino, vio lo que estaba haciendo y le dijo: si me regalas un pequeño pedazo, a mí me servirá mucho y a tu obra casi no le perjudicará, ¿pudieras regalarme un tramo de tu escalera?

El carpintero se rascó la cabeza y se lo dio. El vecino se lo agradeció y se fue contento. Después vino otra persona y le explicó que, permitiéndole usar unos peldaños, trabajaría y alimentaría a sus hijos. El carpintero accedió y le regaló unos peldaños. El hombre se retiró contento y agradecido. El carpintero continuó trabajando en su obra. Pasó por allí una pobre mujer y le pidió que le regalara un pedazo de madera, ya que era urgente arreglar una pared de su casa por la que se colaba el viento. El carpintero accedió. La mujer se alejó contenta y agradecida. Vinieron muchos más y el carpintero seguía accediendo. El invierno era duro, la miseria muy grande y el carpintero daba a todos pedazos de su escalera, aun para quemarlos como leña.

Y decía: - "No comprendo, mujer. Mi escalera es cada vez más chica y, sin embargo, ¡subo por ella al cielo!"