PégateYA |
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Cuentos para pensar |
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El maestro sufi
contaba siempre una parábola al finalizar cada clase, pero los alumnos no
siempre entendían el sentido de la misma... |
| Hace
ya un tiempo, un hombre castigó su pequena niña de 3 años por desperdiciar
un rollo de papel de envoltura dorado. El dinero era escaso en esos días
por lo que explotó en furia, cuando vió a la niña tratando de envolver una
caja para ponerla debajo del árbol de navidad. Más sin embargo la niña le llevó el regalo a su padre la siguiente mañana y dijo "Esto es para ti, Papito ". El se sintió avergonzado de su reacción de furia, pero, éste volvió a explotar cuando vió que la caja estaba vacía. Le volvió a gritar diciendo: " Qué no sabes que cuando das un regalo a alguien se supone que debe haber algo adentro? "La pequeñita volteó hacia arriba con lágrimas en los ojos y dijo: "Oh, Papito, no está vacía, yo soplé besos adentro de la caja, Todos para ti, Papi." El padre se sintió morir; puso sus brazos alrededor de su niña y le suplicó que lo perdonara. Se ha dicho que el hombre guardó esa caja dorada cerca de su cama por años y siempre que se sentía derrumbado, él tomaba de la caja un beso imaginario y recordaba el amor que su niña había puesto ahí. En una forma muy sensible, cada uno de nosotros humanos hemos recibido un recipiente dorado, lleno de amor incondicional y besos de nuestros hijos, amigos, familia o de Dios. Nadie podría tener una propiedad o posesión más hermosa que esta. |
| Una
historia Zen cuenta que un monje estaba trepando por una escarpada
montaña. De pronto, ante él, apareció un tigre que rugía y le cerraba el
paso. A su espalda, la pendiente se convertía en un abismo inmenso. Mientras
decidía qué iba a hacer, el monje volvió la mirada a la ladera que tenía a
su lado. Alli, sus ojos se fijaron en una pequeña planta que había
conseguido arraigar en una grieta. Y del único tallo de la planta colgaba
una perfecta fresa salvaje, roja y madura, que resplandecía con el rocío.
El monje extendió la mano, arrancó la diminuta fruta, la saboreó con la
lengua y cerró los ojos
extasiado.
SABOREA CADA MOMENTO. Trata de encontrar un toque de felicidad en los
acontecimientos cotidianos. Y trata de prestar atención a las fresas
salvajes, sin importar la forma en que se presenten. (del
libro "Placeres sencillos", de R.Taylor, S.Seton y D.Greer) |
| EL
REY SE PUSO DE PIE Fue
un impulso superior, desconocido, irrefrenable. JorgeII, monarca de Gran
Bretaña e Irlanda, al escuchar los primeros acordes, sólo atinó a erguirse
y con él, en un movimiento único, todos los presentes hicieron lo
mismo. Desde
entonces es tradición en Inglaterra escuchar el Aleluya de Haendel, de
pie, una pulgada más cerca de Dios. Pero
muy pocos conocen en que situación de vida se encontraba Jorge Federico
Haendel al momento de componer tamaña obra. Enfermo,
, censurado por la estética musical inglesa; con riesgo de ir a la Torre
de Londres en prisión por deudor moroso; no quería vivir, sin fuerzas, mal
alimentado, destruido por la depresión, asistido por su empobrecido
criado, sin horizontes ni alegría alguna…"Basta conmigo…Sin fuerza,,, no
quiero vivir sin fuerza", repetía. Estaba acabado. Tenía 56 años. En su desesperación, Haendel increpó a Dios: por indolente, por distraído, por cruel. Como única respuesta un rayo imprevisto irguió su derrumbada contextura, mientras en su abandonada mesa de trabajo leyó:"¡Confórmate! Y di con fuerza tu palabra". Haendel
inclinó la cabeza, ahora sacudida por una tempestad, sobre las viejas
hojas de música. Había desaparecido el cansancio; todo era un goce
creador. Durante 14 días con sus 14 noches, no comió, ni durmió, como si
hubiese enloquecido, No dejaba de trabajar y cantar. Quería levantar su
testimonio de gratitud y júbilo. |
| POR
LAS DUDAS Había
una vez un adivino y un rey poderoso y despótico al que le molestaba
sobremanera la atención que el pueblo le brindaba a sus predicciones. Cierto
día, decidió mandarlo a matar, no sin antes dar una lección al pueblo
y al astrólogo. -Dime,
amigo de los astros…Tú que todo lo sabes, ¿podrias decirme que día vas
a morir? El
astrólogo miró al pueblo reunido alrededor de la plaza…, miró al vedugo
y pidió unos minutos para consultar a los astros, pasados los cuales
el rey preguntó:. -Y
bien, ¿qué te han respondido? -Mi
Señor, no me atrevo a decirlo… -Dilo
ya, ¿ o no lo sabes? -Mi
Señor, los astros dicen que moriré exactamente un día antes que su Majestad.... Huelga
decir que el ingenioso astrólogo vivió muchos años en palacio y cuidado
con gran dedicación "por las dudas". |
| LA MIRADA
DEL AMOR El rey
estaba enamorado de Sabrina: una mujer de baja condición a la que el
rey había hecho su última esposa. Una
tarde, mientras el rey estaba de cacería, llegó un mensajero para avisar
que la madre de Sabina estaba enferma. Pese a que existía la prohibición
de usar el carruaje personal del rey (falta que era pagada con la cabeza),
Sabrina subió al carruaje y corrió junto a su madre. A su
regreso, el rey fue informado de la situación. -¿No
es maravillosa?-dijo-Esto es verdaderamente amor filial. No le importó
su vida para cuidar a su madre!! Es maravillosa! Cierto
día, mientras Sabrina estaba sentada en el jardín del palacio comiendo
fruta, llegó el rey. La princesa lo saludó y luego le dio un mordisco
al último durazno que quedaba en la canasta. -¡Parecen
ricos!-dijo el rey. -Lo
son- dijo la princesa y alargando la mano le cedió a su amado el último
durazno. -¡Cuánto
me ama!-comentó después el rey-, Renunció a su propio placer, para darme
el último durazno de la canasta.¿no es fantástica? Pasaron
algunos años y vaya a saber por qué, el amor y la pasión desaparecieron
del corazón del rey. Sentado
con su amigo más confidente, le decía: -Nunca
se portó como una reina…¿acaso no desafió mi investidura usando mi carruaje?
Es más, recuerdo que un día me dio a comer una fruta mordida. |
CUENTO
DE JUAN
Juan
siempre estaba de buen humor y siempre tenía algo positivo que decir.
Cuando
alguien le preguntaba como le iba, él respondía: "Si pudiera estar mejor,
tendría un gemelo". Él
era un gerente único porque tenía varias meseras que lo habían seguido
de restaurante en restaurante. La
razón por la que las meseras seguían a Juan era por su actitud. Él
era un motivador natural: Si un empleado tenía un mal día, Juan estaba
ahí para decirle al empleado cómo ver el lado positivo de la situación.
Verlo
realmente me causó curiosidad, así que un día fui a buscar a Juan y
le pregunté: " No lo entiendo... no es posible ser una persona positiva
todo el tiempo... ¿Cómo lo hacés?..." Juan respondió: Cada mañana me
despierto y me digo a mí mismo: Juan, tenés dos opciones hoy: Podés
elegir estar de buen humor o podés elegir estar de mal humor. Elijo
estar de buen humor. Cada
vez que sucede algo malo, puedo elegir entre ser una víctima o aprender
de ello. Elijo aprender de ello. Cada
vez que alguien viene a mí para quejarse, puedo aceptar su queja o puedo
señalarle el lado positivo de la vida. Elijo el lado positivo de la
vida. "Si...
claro... pero no es tan fácil" (protesté). "Si lo es", dijo Juan. "Todo
en la vida es acerca de elecciones". Cuando sacás todo lo demás, cada
situación es una elección. Vos
elegís como reaccionar a cada situación. Vos elegís cómo la gente afectará
tu estado de ánimo. Vos elegís estar de buen humor o mal humor. En
resumen: " VOS ELEGÍS CÓMO VIVIR LA VIDA". Reflexioné
acerca de lo que Juan me dijo. Poco tiempo después, dejé la industria
de restaurantes para iniciar mi propio negocio. Perdimos contacto, pero
con frecuencia pensaba en Juan cuando tenía que hacer una elección en
la vida en vez de reaccionar a ella. Varios
años más tarde, me enteré que Juan hizo algo que nunca debe hacerse
en un negocio de restaurante. Dejó la puerta de atrás abierta una mañana
y fue asaltado por tres ladrones armados. Mientras trataba de abrir
la caja fuerte, su mano temblando por el nerviosismo, resbaló de la
combinación. Los asaltantes sintieron pánico y le dispararon. Con mucha
suerte, Juan fue encontrado relativamente pronto y llevado de emergencia
a una clínica. Después
de 18 hs. de cirugía y semanas de terapia intensiva, Juan fue dado de
alta aún con fragmentos de bala en su cuerpo. Me
encontré con Juan seis meses después del accidente y cuando le pregunté
cómo estaba, me respondió: "Si pudiera estar mejor, tendría un gemelo".
Le pregunté qué pasó por su mente en el momento del asalto. Contestó:
"Lo primero que vino a mi mente fue que debí haber cerrado con llave
la puerta de atrás. Cuando estaba tirado en el piso recordé que tenía
dos opciones: Podía elegir vivir o podía elegir morir. "Elegí vivir".
"¿No sentiste miedo?", le pregunté. Juan continuó: "Los médicos fueron
geniales. No dejaban de decirme que iba a estar bien. Pero cuando me
llevaron al quirófano y vi las expresiones de las caras de médicos y
enfermeras, realmente me asusté... podía leer en sus ojos: Es hombre
muerto. Supe entonces que debía entrar en acción...". "¿Qué
hiciste?", le pregunté. "Bueno... uno de los médicos me preguntó si
era alérgico a algo y respirando profundo grité SÍ, a las balas... Mientras
reían les dije: “Estoy eligiendo vivir... operame como si estuviera
vivo, no muerto". Juan
vivió por la maestría de los médicos pero sobre todo por su asombrosa
actitud. Aprendí que cada día tenemos la elección de vivir plenamente.
La
actitud, al final lo es todo. |
FELICIDAD
En
cierta ocasión se reunieron todos los dioses y decidieron crear al hombre
y la mujer; planearon hacerlo a su imagen y semejanza, entonces uno
de ellos dijo: “Esperen, si los vamos a hacer a nuestra imagen y
semejanza, van a tener un cuerpo igual al nuestro, fuerza e inteligencia
igual a la nuestra, debemos pensar en algo que los diferencie de nosotros,
de no ser así, estaremos creando nuevos dioses… Debemos quitarles algo,
pero, ¿Que les quitamos?” Otro
contestó rápidamente: “No, recuerda que les dimos inteligencia, alguna
vez alguien va construir una esquina por la que pueda entrar y bajar
y entonces la encontrarán”. “Creo
saber a donde poner la felicidad para que realmente nunca la encuentren” ”La esconderemos dentro de ellos mismos, estarán tan ocupados buscándola fuera, que nunca la encontrarán”, afirmó con contundencia. Todos estuvieron de acuerdo, y desde entonces ha sido así, el hombre se pasa la vida buscando la felicidad sin saber que la trae consigo... |
| LA
VAQUITA Un
maestro de la sabiduría paseaba por un bosque con su fiel discípulo,
cuando vio a lo lejos un sitio de apariencia pobre, y decidió hacer
una breve visita al lugar. Durante la caminata le comento al aprendiz
sobre la importancia de las visitas, también de conocer personas y las
oportunidades de aprendizaje que tenemos de estas experiencias. Llegando
al lugar constató la pobreza del sitio, los habitantes, una pareja y
tres hijos, la casa de madera, vestidos con ropas sucias y rasgadas,
sin calzado. Entonces se aproximo al señor, aparentemente el padre de
familia y le pregunto: "En este lugar no existen posibilidades de trabajo
ni puntos de comercio tampoco, ¿como hacen usted y su familia para sobrevivir
aquí?" El
señor calmadamente respondió: "amigo mío, nosotros tenemos una vaquita
que nos da varios litros de leche todos los días. Una parte del producto
la vendemos o lo cambiamos por otros géneros alimenticios en la ciudad
vecina y con la otra parte producimos queso, cuajada, etc., para nuestro
consumo y así es como vamos sobreviviendo." El
sabio agradeció la información, contempló el lugar por un momento, luego
se despidió y se fue. En el medio del camino, volteó hacia su fiel discípulo
y le ordenó: "busque la vaquita, llévela al precipicio de allí enfrente
y empújela al barranco." El
joven espantado vio al maestro y le cuestiono sobre el hecho de que
la vaquita era el medio de subsistencia de aquella familia. Mas como
percibió el silencio absoluto del maestro, fue a cumplir la orden. Así
que empujo la vaquita por el precipicio y la vio morir. Aquella escena
quedó grabada en la memoria de aquel joven durante algunos años. Un
bello día el joven agobiado por la culpa resolvió abandonar todo lo
que había aprendido y regresar a aquel lugar y contarle todo a la familia,
pedir perdón y ayudarlos. Así lo hizo, y a medida que se aproximaba
al lugar veía todo muy bonito, con árboles floridos, todo habitado,
con carro en el garaje de tremenda casa y algunos niños jugando en el
jardín. El
joven se sintió triste y desesperado imaginando que aquella humilde
familia tuviese que vender el terreno para sobrevivir, aceleró el paso
y llegando allá, fue recibido por un señor muy simpático. El joven preguntó
por la familia que vivía allí hacía unos cuatro años, el señor respondió
que seguían viviendo allí. Espantado
el joven entró corriendo a la casa y confirmó que era la misma familia
que visitó hacía algunos años con el maestro. Elogió el lugar y le preguntó
al señor (el dueño de la vaquita): "¿Cómo hizo para mejorar este lugar
y cambiar de vida?" El
señor entusiasmado le respondió: "nosotros teníamos una vaquita que
cayó por el precipicio y murió, de ahí en adelante nos vimos en la necesidad
de hacer otras cosas y desarrollar otras habilidades que no sabíamos
que teníamos, así alcanzamos el éxito que sus ojos vislumbran ahora."
Todos
nosotros tenemos una vaquita que nos proporciona alguna cosa básica
para nuestra supervivencia la cual es una convivencia con la rutina,
NOS HACE DEPENDIENTES, Y EL MUNDO SE REDUCE A LO QUE LA VAQUITA NOS
BRINDA. |
GENTE
DE CAMPO…
Una
vez, un padre de una familia acaudalada lleva a su hijo a un viaje por
el campo con el firme propósito de que su hijo viera cuan pobres eran
las gentes del campo. Estuvieron
por espacio de un día y una noche completa en una granja de una familia
campesina muy humilde. Al
concluir el viaje y de regreso a casa el padre le pregunta a su hijo: -“¿Qué
te pareció el viaje?” -
“Muy bonito Papi”, respondió -
“¿Viste que tan pobre puede ser la gente?” -
“Sí, Papi”. -
“¿Y que aprendiste, hijo? -
“Vi que nosotros tenemos un perro en casa, ellos tienen cuatro. Nosotros tenemos una piscina que
llega de una pared a la
mitad del jardín, ellos tienen un riachuelo que no tiene fin. Nosotros
tenemos unas lámparas importadas en el patio, ellos tienen las estrellas. El
patio llega hasta la pared de la casa del vecino, ellos tienen todo el horizonte
de patio. Ellos
tienen tiempo para conversar y estar en familia; vos y mamá tienen que
trabajar todo el tiempo
y casi nunca los veo”. Al
terminar el relato, el padre quedo mudo... y su hijo agregó. -
“¡Gracias Papi, por enseñarme lo rico que podemos llegar a ser!” |
| LA
VENTANA Había
una vez dos hombres, los dos con enfermedades graves, en la misma habitación
de un gran hospital. Pese a ser una habitación minúscula,
tenia una ventana que miraba al mundo. A uno de los hombres, como parte
de su tratamiento, se le permitía sentarse en la cama durante una hora
por la tarde (algo relacionado con la extracción de liquido de sus pulmones.
Su cama estaba junto a la ventana. Pero el otro hombre debía pasar todo
el tiempo acostado boca arriba. Todas
las tardes, cuando el hombre que estaba al lado de la ventana se instalaba
para su hora, pasaba el tiempo describiendo lo que veía afuera. Al parecer,
la ventana daba a un parque en el que había un lago. En él había patos
y cisnes y los chicos se acercaban para arrojarles pan y hacer navegar
sus barquitos. Los enamorados caminaban tomados de la mano junto a los
árboles y había flores y canteros de césped y juegos. Y al fondo, detrás
de la hilera de árboles, se veía un espléndido panorama de la ciudad,
recortada contra el cielo. El hombre acostado escuchaba las
descripciones que le hacia el otro, disfrutando cada minuto. Oía que
un chico, casi se había caído al lago y lo lindas que estaban las chicas
con sus vestidos de verano. Las
descripciones de su amigo, en definitiva, le hacían sentir que prácticamente
podía ver lo que pasaba afuera. Una tarde muy agradable, se le ocurrió:
¿Por qué el hombre de la ventana debía tener todo el placer de ver qué
pasaba?¿ Por qué no iba a tener él una oportunidad? Se sintió avergonzado,
pero cuanto más trataba de no pensar así, más quería el cambio. ¡Haría cualquier cosa! Una noche,
mientras miraba el techo, el otro hombre se despertó de repente con
tos y ahogos, y trato desesperadamente de alcanzar el botón para llamar
a la enfermera. Pero él lo observo sin moverse, incluso cuando el sonido
de la respiración se detuvo. A la mañana, la enfermera encontró
muerto a su compañero y, en silencio se llevaron su cadáver. Cuando
lo consideró oportuno, pregunto si no podían cambiarlo a la cama que
estaba al lado de la ventana. Lo trasladaron, lo instalaron y lo pusieron
cómodo. En cuanto se fueron, con dificultad se incorporo y se asomo
a la ventana. ENFRENTE HABIA UNA PARED BLANCA...
|
| FABULA
EL
AMOR Y LA LOCURA Cuentan
que una vez se reunieron en un lugar de la tierra todos los sentimientos
y cualidades de los hombres. Cuando
EL ABURRIMIENTO había bostezado por tercera vez, LA LOCURA, tan inquieta
como siempre, les propuso: Vamos a jugar a la escondida. LA
INTRIGA levantó la ceja, dudosa, y LA CURIOSIDAD, sin poder contenerse
preguntó: ¿a la escondida? ¿y cómo es eso? Es un juego. Explicó LA LOCURA,
en que yo me tapo la cara y comienzo a contar desde uno hasta un millón
mientras ustedes se esconden y cuando yo haya terminado de contar al
primero de ustedes que encuentre ocupará mi lugar para continuar el
juego. EL
ENTUSIASMO bailó secundado por la EUFORIA. LA ALEGRÍA dio tantos saltos
que terminó por convencer a LA DUDA e incluso a LA APATÍA, a la que
nunca le interesaba nada. Pero no todos quisieron participar, LA VERDAD
prefirió no esconderse, ¿para qué?, si al final siempre la hallaban,
y LA SOBERBIA opinó que era un juego muy tonto (en el fondo lo que le
molestaba era que la idea no hubiese sido de ella) y LA COBARDÍA prefirió
no arriesgarse... Uno,
dos, tres... Comenzó a contar LA LOCURA. La
primera en esconderse fue LA PEREZA, que como siempre se dejó caer tras
la primera piedra del camino, LA FE subió al cielo y LA ENVIDIA se escondió
tras la sombre del TRIUNFO, que con su propio esfuerzo había logrado
subir a la copa del árbol más alto. LA
GENEROSIDAD casi no alcanzaba a esconderse, cada sitio que hallaba le
parecía maravilloso para alguno de sus amigos: que si un lago cristalino
ideal para LA BELLEZA, que si la hendija de un árbol perfecto para LA
TIMIDEZ, que si el vuelo de la mariposa, lo mejor para LA VOLUPTUOSIDAD,
que si una ráfaga de viento, magnífico para LA LIBERTAD. Finalmente
terminó por ocultarse en un rayito de sol. EL
EGOÍSMO en cambió encontró un sitio muy bueno desde el principio, ventilado,
cómodo... pero sólo para él. LA MENTIRA se escondió en el fondo de los
océanos (mentira, en realidad se escondió detrás del arco iris) y LA
PASIÓN y EL DESEO en el centro de los volcanes. EL
OLVIDO... se me olvidó donde se escondió... pero eso no es lo importante. Cuando
LA LOCURA contaba 999.999, EL AMOR aún no había encontrado sitio para
esconderse, pues todo se encontraba ocupado... hasta que divisó un rosal
y enternecido decidió esconderse entre sus flores. “Un
millón” Contó LA LOCURA y comenzó a buscar. La
primera en aparecer fue LA PEREZA sólo a tres pasos de una piedra. Después
se escuchó LA FE discutiendo con Dios en el cielo sobre Zoología y a
LA PASIÓN y EL DESEO se los sintió en el vibrar desde los volcanes. En
un descuido encontró a LA ENVIDIA y, claro, pudo deducir donde estaba
EL TRIUNFO. EL
EGOÍSMO no tuvo ni que buscarlo, él solito salió disparado de su escondite,
que había resultado ser un nido de avispas. De
tanto caminar sintió sed y al acercarse al lago descubrió a LA BELLEZA,
y con LA DUDA resultó más fácil todavía, pues la encontró sentada sobre
una cerca sin decidir aún de que lado esconderse. Así
fue encontrando a todos. EL
TALENTO entre la hierba fresca, a LA ANGUSTIA en una oscura cueva, a
LA MENTIRA detrás del arco iris... (mentira, si ella estaba en el fondo
del océano) y hasta EL OLVIDO... que ya se le había olvidado que estaba
jugando a la escondida. Pero sólo EL AMOR no aparecía por ningún sitio. LA
LOCURA buscó detrás de cada árbol, bajo cada riachuelo del planeta,
en la cima de las montañas y cuando estaba por darse por vencido divisó
un rosal y las rosas... Tomó una horquilla y comenzó a mover las ramas,
cuando de pronto un doloroso grito se escuchó. Las espinas habían herido
en los ojos AL AMOR. LA
LOCURA no sabía que hacer para disculparse, lloró, rogó, imploró, pidió
perdón. Sin saber como disculparse, prometió ser su lazarillo. Fue
entonces, cuando por primera vez se jugó a la escondida en la tierra,
y desde esos tiempos: |
| SABIDURÍA Un maestro de la sabiduría paseaba por un bosque
con su fiel discípulo, cuando vio a lo lejos un sitio de apariencia
pobre, y decidió hacer una breve visita al lugar. Durante la caminata
le comento al aprendiz sobre la importancia de las visitas, también
de conocer personas y las oportunidades de aprendizaje que tenemos de
estas experiencias. Espantado el joven entró corriendo a la casa y confirmo que era la misma familia que visitó hacía algunos años con el maestro. Elogió el lugar y le preguntó al señor (el dueño de la vaquita): "¿Cómo hizo para mejorar este lugar y cambiar de vida?" El señor entusiasmado le respondió: "Nosotros teníamos una vaquita que cayó por el precipicio y murió, de ahí en adelante nos vimos en la necesidad de hacer otras cosas y desarrollar otras habilidades que no sabíamos que teníamos, así alcanzamos el éxito que sus ojos vislumbran ahora." Todos nosotros tenemos una vaquita que nos proporciona alguna cosa básica para nuestra supervivencia la cual es una convivencia con la rutina, NOS HACE DEPENDIENTES, Y EL MUNDO SE REDUCE A LO QUE LA VAQUITA NOS BRINDA. Descubrí cual es tu vaquita y aprovecha la proximidad del final del milenio para empujarla por el precipicio. Locura: Seguir haciendo lo mismo y esperar resultados diferentes. |
La
Escalera
Un
carpintero
se puso un día a construir una escalera. Pasó un vecino, vio lo que
estaba haciendo y le dijo: si me regalas un pequeño pedazo, a mí me
servirá mucho y a tu obra casi no le perjudicará, ¿pudieras regalarme
un tramo de tu escalera? El
carpintero se rascó la cabeza y se lo dio. El vecino se lo agradeció
y se fue contento. Después vino otra persona y le explicó que, permitiéndole
usar unos peldaños, trabajaría y alimentaría a sus hijos. El carpintero
accedió y le regaló unos peldaños. El hombre se retiró contento y agradecido.
El carpintero continuó trabajando en su obra. Pasó por allí una pobre
mujer y le pidió que le regalara un pedazo de madera, ya que era urgente
arreglar una pared de su casa por la que se colaba el viento. El carpintero
accedió. La mujer se alejó contenta y agradecida. Vinieron muchos más
y el carpintero seguía accediendo. El invierno era duro, la miseria
muy grande y el carpintero daba a todos pedazos de su escalera, aun
para quemarlos como leña. Y
decía: - "No comprendo, mujer. Mi escalera es cada vez más chica y,
sin embargo, ¡subo por ella al cielo!" |